Cerdos, Desafíos y Soluciones en el Destete
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Cerdos

MOMENTOS CRÍTICOS DE ESTRÉS EN CERDOS, ETAPA DE DESTETE​

Introducción


El destete temprano de lechones entre las tres o cuatro semanas de edad es necesario para aumentar el número de partos por cerda por año y optimizar la tasa de crecimiento de los lechones. Cuando se desteta a las cerdas después de 28 días, pierden mucho peso debido a que el alimento que consumen durante la lactancia no alcanza a cubrir las demandas de energía y aminoácidos para la producción de leche; y estos nutrientes se toman de las reservas corporales de músculo y grasa. Al destete las cerdas presentan baja condición física, es decir, están flacas, y generalmente tardan más en presentar signos de esto; a veces el retraso es de dos o tres ciclos estrales, hasta que la cerda recupera su condición física para iniciar a ciclar de nuevo. Si una cerda flaca entra en calor y recibe la monta o inseminación artificial, se puede presentar muerte y reabsorción embrionaria y se vuelve repetidora, o se pueden tener un bajo número de lechones al parto siguiente.

Otro problema que se presenta después de la tercera o cuarta semana de lactancia, es que la producción de leche empieza a bajar, y los lechones ya no se llenan, por lo que se empieza a disminuir su ganancia de peso, debido a que la energía y aminoácidos que consumen no son suficientes para mantener su alta tasa de crecimiento. Por esta razón, los cerdos destetados entre 21 a 28 días, aunque al principio presentan un atraso en su crecimiento, como se explicará más adelante, generalmente muestran un mayor crecimiento que lechones destetados después de esta edad.


A qué se debe el retraso del crecimiento al destete


El destete constituye uno de los eventos más estresantes en la vida del cerdo que afectan la productividad y predispone a desórdenes digestivos en el corto y largo plazo. Cuando los lechones se destetan entre 21 a 28 días, sufren diferentes factores de estrés, que pueden ser alimenticios, sociales, ambientales e infecciosos; y las consecuencias son cambios profundos en la fisiología digestiva, respuesta inmune, conducta y capacidad de crecimiento. Los cerdos se tienen que adaptar rápidamente a estos cambios para ser eficientemente productivos. Pero si los factores de estrés superan la capacidad de homeostasis del cerdo, esto es, volver a un estado fisiológico normal, se puede observar un bajo rendimiento productivo y aumento en la mortalidad.


Los cambios alimenticios son los más importantes, debido a que la leche materna es un alimento líquido provista cada 60-90 min a la temperatura corporal de la madre, es altamente nutritiva ya que contiene lactosa y caseína como fuentes de glucosa y aminoácidos, los cuales son altamente digestibles. En cambio, al destete se ofrece un alimento seco, provisto en equipos desconocidos, a temperatura ambiente y no existe el estímulo de inicio de la comida. La composición de los alimentos sólidos al destete es variable, aunque generalmente incluyen granos de cereales y torta de soya que contienen almidones y proteínas complejas, que el lechón no digiere completamente ya que su capacidad enzimática está apenas en desarrollo, y además pueden contener antígenos o factores antinutricionales; debido a esto, el lechón rechaza el alimento o consume solo cantidades pequeñas, y si consume mayores cantidades debido a que tiene hambre, este alimento es parcialmente digerido quedando grandes cantidades de almidones y proteínas en el intestino, los cuales son fermentados por bacterias, dando lugar a diarreas ya sea mecánicas o infecciosas.


También los lechones sufren un estrés psicológico debido a la separación de la cerda y el cambió de ambiente que es más frío que la maternidad. Hay exposición a nuevas fuentes de infección en la sala de destete, asociado a una deficiencia en la respuesta del sistema inmune. Estos cambios ejercen efectos adversos sobre todas las funciones del cuerpo, incluyendo el sistema digestivo. Por todo lo anterior, es normal que inmediato al destete los cerdos presenten un consumo bajo y errático de alimento, pérdida de peso y diarrea. La duración y grado de reducción del crecimiento puede variar de 7 a 14 días, dependiendo del tipo de dieta (tipo de ingredientes) y la edad al destete. Se ha observado que durante los primeros días post destete, la estabilidad y salud del intestino se ven más afectadas por el bajo consumo de alimento que por la calidad de los ingredientes del alimento, y normalmente es más grave en lechones destetados de menos de 21 días de edad.


Cuáles son los cambios que se presentan en la mucosa intestinal


El destete afecta negativamente la capacidad de digestión y absorción del epitelio, y el funcionamiento de la barrera intercelular que llevan a cabo proteínas conocidas como uniones estrechas que conectan y sellan el espacio entre dos enterocitos; en condiciones normales, las uniones estrechas evitan el paso de moléculas grandes como antígenos, o agentes patógenos, como virus, bacterias y parásitos a través del espacio intercelular, lo que se conoce como función de barrera.

Al destete se presenta un retraso o suspensión de los movimientos estomacales, congestión de los vasos sanguíneos intestinales provocando hemorragias y úlceras en la mucosa, además de edematización e inflamaciones con presencia de células epiteliales inmaduras. El resultado es la atrofia de las vellosidades intestinales, descamación y muerte acelerada de los enterocitos, lo que reduce la concentración de enzimas digestivas y la superficie de digestión de la mucosa. Los cambios negativos también se presentan en el páncreas ya que se ha demostrado que el destete causa baja concentración y actividad de las enzimas pancreáticas.


El bajo consumo de alimento de los cerdos en las primeras horas post destete y los cambios en la mucosa digestiva por el estrés del destete provocan que los lechones se tarden más en recuperar su peso y que estén más susceptibles a las infecciones bacterianas. Si no hay alimento o hay poco alimento en el intestino, se reduce la actividad de todas las enzimas digestivas; la baja actividad de las enzimas se mantiene hasta que el cerdo empieza a consumir alimento. Durante este tiempo de ayuno, el cerdo pierde peso por la falta de energía y aminoácidos para el crecimiento.


Después de varias horas o días en ayuno, el cerdo no soporta el hambre e ingiere grandes cantidades de alimento; pero la baja actividad de las enzimas digestivas y la mucosa atrofiada evitan que el alimento se digiera adecuadamente. Por lo que una gran parte del alimento no es digerido, y el cerdo sigue perdiendo peso debido a que la absorción de energía y aminoácidos son muy bajos; y por otra parte, el alimento no digerido queda disponible para las bacterias del intestino, las cuales aprovechan los azúcares y proteínas no digeridos. Esto ocasiona que se produzcan grandes cantidades de gases por la fermentación de los nutrientes, lo que aumenta el peristaltismo intestinal, el cual es potencializado por el aumento en osmolaridad debido a la presencia de alimento no digerido, lo que en consecuencia provoca diarreas de tipo mecánico. Este cuadro se puede agravar debido a que ciertas bacterias patógenas se alimentan de la proteína no digerida del alimento, y aprovechan el daño de la mucosa para liberar toxinas que son absorbidas rápidamente a través de la superficie epitelial o pueden invadir las células atrofiadas y penetrar en el cuerpo para causar infecciones generalizadas.


Cuáles son los cambios que se presentan en la respuesta inmune


El lechón al nacimiento es inmunodeficiente y durante las primeras semanas de vida depende para su protección contra enfermedades de las inmunoglobulinas y otras proteínas que ingiere del calostro y la leche materna. El sistema inmune asociado a la mucosa intestinal (innato y adaptativo) empieza a reaccionar ante la presencia de toxinas, antígenos y bacterias patógenas entre los 21 a 28 días de edad y alcanza su madurez entre los 50-56 días de edad. Desafortunadamente este proceso coincide con el estrés del destete, la reducción del consumo de alimento y los cambios dramáticos en la superficie mucosa del intestino donde se localizan varios componentes y células del sistema inmune. Durante el destete se elevan las concentraciones de cortisol en la sangre, que es una hormona que sirve como indicador universal del estrés, y uno de sus principales efectos negativos es que deprime el sistema inmune, es decir, que causa inmunosupresión. Esto se suma al bajo consumo de alimento y la insuficiencia de las enzimas digestivas que ocasionan una baja disponibilidad de energía y aminoácidos para llevar a cabo una adecuada respuesta inmune.


La mucosa intestinal es la primera línea de defensa a la entrada de agentes invasores, por lo que la atrofia de la mucosa intestinal provoca que las células queden desprotegidas a la llegada de las toxinas y a la fijación y entrada de bacterias que pueden penetrar al organismo y causar infecciones generalizadas. Esto se debe principalmente al deterioro de la función de barrera de la mucosa, debido a que la matriz proteica que se encuentra en los espacios intercelulares se debilita por la inflamación del intestino, lo que aumenta la permeabilidad del epitelio. Esto es más grave en granjas donde existe una mayor incidencia de problemas infecciosos y hay mayor persistencia de microorganismos patógenos oportunistas que se benefician del deterioro de la barrera intestinal.


Cuáles son las consecuencias sobre el crecimiento de los cerdos


Los cerdos más pequeños al destete crecen menos y se tardan más tiempo en alcanzar el peso adecuado para enviarlos a sacrificio comparados con los cerdos más grandes. Los cerdos más pequeños al destete pueden sufrir un estrés más prolongado y más severo que los cerdos más grandes y tardar más en llegar al peso de mercado, lo que se traduce en que consumen más alimento y su conversión alimenticia es más alta, además que ocupan los corrales por un período mayor de tiempo.


También los cerdos que pierden peso o no ganan peso durante la primera semana después del destete se tardan más en llegar al peso adecuado para el sacrificio, independientemente de su peso al momento del destete. Se ha observado que los cerdos más pequeños o que pierden peso al destete se tardan entre 10 y hasta 50 días en llegar al peso de mercado con relación a los cerdos más pesados o que si ganan peso después del destete. Este atraso en días se presenta en la etapa final de la ceba, en la cual los cerdos pueden estar consumiendo hasta 3 kilos de alimento por día, por lo cual, estos cerdos consumirán entre 30 y 150 kg más de alimento antes de enviarlos al sacrificio. Además, estos cerdos tienen un menor rendimiento de carne debido a que acumulan más grasa en la canal, lo que también reduce su valor de mercado.


Estrategias nutricionales para reducir el estrés del destete


1. Fuentes de aminoácidos y azúcares. Se recomienda usar proteínas de alta calidad y digestibilidad y usar subproductos lácteos que contengan lactosa, limitando la adición de torta de soya y de cereales altos en almidones en la dieta que se ofrece al momento del destete. También se han observado buenos resultados adicionando algunos almidones procesados, sacarosa, melaza y productos basados en azúcares, lo que incluye las maltodextrinas.


2. Adición de probióticos, prebióticos y ácidos orgánicos. Los probióticos son bacterias benéficas o levaduras que estabilizan la microbiota intestinal a través de diferentes mecanismos. Uno de estos mecanismos es que favorecen el crecimiento de bacterias que producen ácido láctico que inhibe el crecimiento de bacterias patógenas. Los prebióticos son derivados de los probióticos como los mananooligosacáridos o ciertos ácidos orgánicos como el propiónico y butírico, que también impiden la proliferación de microorganismos perjudiciales. Los ácidos orgánicos, incluyendo los humatos de sodio, también obstaculizan el desarrollo de agentes productores de enfermedades.


3. Inclusión de aceites esenciales. Los aceites esenciales tienen varios beneficios en los animales debido a sus propiedades antimicrobianas, antioxidantes, antiparasitarias, antiinflamatorias, antidiarreicas y antimicóticas, mejorando el crecimiento y reduciendo la conversión alimenticia; la mayoría de estas cualidades, incluyendo la capacidad antioxidante, se ha observado en el aceite esencial de Lippia origanoides.


Autor: Dr. Sergio Gómez Rosales
Investigador titular en el Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Fisiología Animal – Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias; localizado en Ajuchitlán, Querétaro, México.